viernes, 18 de julio de 2014

Capitulo n°150 "Es hora"

Así es como mi vida se fue abajo en solo un par de días.

Bienvenida al mundo de ______(tn) Lynch, donde todo le sale mal desde tiempos inmemoriales

Por eso después de llorar toda la noche sin atinar a nada, y después de que Riker me llamara para decirme que Ross había tenido un grave accidente automovilístico me fui directo a Riverside.

Por eso me encuentro aquí, como un alma desolada que se extingue poco a poco.

Me tiro a llorar otra vez, lágrimas corren desesperadas a través de mi rostro. ¿Por qué no me suicidé a los dieciséis? Mi muerte hubiese sido mucho mejor para todos.

Lucho contra eso, el bebe está en peligro si enloquezco y caigo en un ataque de histeria, no es solamente mi vida, son dos vidas. Me recupero de a poco pensando en que mierda iba a ser de mi vida desde ahora.

Me concentro en evaporar el ataque de histeria que quiere explotar dentro de mí, me siento y me agarro el abdomen con las manos, respirando calmadamente y recordándome que tengo una vida por la cual luchar, una pequeña vida.

Mi celular suena otra vez y ahora lo contesto, me calmo como una persona normal y trato de convencerme a mi misma que escapar de los problemas solo empeorará las cosas.

Tu: ¿Hola? –digo apenas descuelgo.
Josh: ______(tn) –dice pareciendo estar calmado-. ¿Estás bien?
Tu: Si –digo reprimiendo las ganas de llorar.
Josh: ¿Dónde estás?
Tu: En Riverside, en el cementerio.

Josh guarda silencio, pero poco después habla temiendo que le cuelgue.

Josh: Voy para allá, he sacado los pasajes para Canadá…
Tu: Bien, gracias.

No dice nada más, se queda callado pero no cuelga, el silencio perdura unos treinta segundos antes de que me diga un simple “Te quiero” y me cuelgue.

Suena dolido en ese simple “Te quiero” pero debe ser porque es difícil tener una hermana como yo, siempre con problemas, siempre con tragedias, siempre tan… histérica.

Josh llega media hora después, no dice nada, solo llega, me ayuda a pararme del suelo y me abraza de camino al auto, yo tiemblo bajo sus brazos, el dolor me carcome y la garganta me duele por las lágrimas reprimidas.

Josh: Entró en un estado de coma… -me dice después de un rato, en el auto.

No digo nada, solo contengo las ganas de gritar al cielo “Hey, tú bastardo, ¡¿Por qué me odias?!”.
Josh lleva unas maletas con ropa, de seguro piensa irse directo al aeropuerto, y es así.

Cuando llegamos al aeropuerto Rydel está esperándonos allí, apenas la veo corre a abrazarme con los ojos rojos por las lágrimas. Los medios de prensa están allí pero los esquivamos estratégicamente, nos dirigimos inmediatamente a validar el vuelo.

Mientras esperamos en la taza de embarque, veo a una chica que me mira desde el otro lado, tiene el pelo negro, blanca, ojos verdes y pecosa. La conozco, pero no sé exactamente de dónde, la he visto e incluso he hablado con ella pero ¿Dónde?¿Cuándo?¿Cómo?

Sigue mirándome y me incomodo, debo estar hecha un desastre para que la chica me mire así, pero más que admiración por la cosa que estoy hecha, veo preocupación en sus ojos. Se levanta y camina hacia mí, me da un poco de miedo, ¿Y si es una periodista? ¿Y sí es una loca? Pero no lo es, cuando se acerca, me sonríe dulcemente, con hoyuelos en sus mejillas.

Fernanda.

Casi me sobresalto, está muy grande y cambiada, ya es casi adulta y parece muy feliz y segura de sí misma.

Fernanda: Hola… -me dice apenas.

No le digo nada, solo voy y la abrazo. No me importa si estuvo del lado de otra persona cuando estuve mal, no me interesa, fueron años sin verla y casi ni recordarla, y es mi prima.

Fernanda: Lo siento… -susurra contra mi pelo.
Tu: Descuida –digo apenas.
Fernanda: Me enteré de lo que pasó… enserio lo siento.

Solo la abrazo más fuerte, pero no está dispuesta a quedarse en silencio.

Fernanda: Tú puedes, ¿Sí? Has sido fuerte, muy fuerte tu puedes superar esto y todo estará bien, te lo prometo, tienes el control de tu vida…

Me quedo en silencio, la voz del micrófono suena inundando la taza, anuncia que el vuelo con destino a Marruecos está a punto de salir, Fernanda me suelta despacio, como con miedo a perderme, pero me sonríe dulcemente.

Fernanda: Es mi vuelo… debo ir –asiento-. Ten una buena vida, y cuida a esa cosa –dice sonriendo con ternura y tocando mi abdomen.
Tu: ¿Te volveré a ver? –le pregunto un poco confusa.

Ella solo se encoge de hombros y me besa la mejilla. Se despide con una sonrisa y desaparece por la puerta. Quizás cuando la volvería a ver…

Pero me quedo pensando, pienso en lo que me había dicho, y me doy cuenta de algo estúpido.

¿Cómo había sido tan tonta?

Siempre había tenido el control de mi vida, desde que escapé de mi antigua casa, y siempre había esperado que mis problemas se solucionaran solos, pero… era tiempo de que yo lo hiciera, ¡Tenía el control de mi vida! ¡Había sobrevivido a cosas peores! Esto no era nada, esto tenía solución, no era el fin del mundo.

Josh: _____(tn), vamos –me interrumpe apareciendo a mi lado y me mira-. ¿Estás bien? –asiento.
Me toma la mano y me dirige hacia la puerta de embarque de nuestro avión y mientras salgo me decido de algo.

Me limpio los ojos, las lágrimas secas desaparecen y suspiro mirando el avión con destino a Canadá.

Ross siempre ha estado conmigo, tanto en las buenas como en las malas, siempre ha estado sobre todo en las malas, y me ama. Y yo lo amo, ahora nuestro bebe estaba en peligro, Roser también y él también.

Y aunque duela que sea así, yo estoy firme. Y puedo hacerlo, puedo salir adelante y lo haré.

Camino decidida tomando el control de mi vida.
Olvidándome de las enfermedades y los problemas.
Es mi turno de preocuparme y ayudar a Ross a salir adelante.
Es mi turno de tomar las riendas.
Por Ross, por mí, y por mis hijas.

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¡Hola choclitos de mi corazón! :3 ¿Cómo les baila la vida? ¿Les baila el caño así bien sensualon? Porque debería hacerlo, créanme >:3
Estaré haciendo Twittcam en un par de minutos donde responderé preguntas, comentarios, y les daré una gran sorpresa *-* Pero para eso tienen que verla, y si no pueden no se preocupen :3 La guardaré y la subiré a Youtube para que se enteren. 
Perdón por no subir antes pero tuve un bloqueo de los mil choclos! D: pero ya todo bien :33 Saludines y choclines <3

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OKNO

UN BESO! :D

-Por Telxi la seguidora-

domingo, 29 de junio de 2014

Capitulo n°149 "Siempre"

Me reí, me reí fuerte. Como nunca me había reído, pero… el doctor no se reía. Paré de reír inmediatamente, sintiendo como me ruborizaba y el estomago me tiritaba de nervios, el sonrió.

Mierda.
Mil mierdas.

No sabía cómo reaccionar y el tampoco como hacerme reaccionar, estaba completamente en shock, más en shock que toda mi vida, mi vida, mi vida, nuestra vida.

John: No es aún confirmable que tu embarazo esté funcionando bien, últimamente estabas tomando esa pastilla y has tenido ataques, lo que dificulta el crecimiento del feto y si es que… él puede sobrevivir.

No sabía que decir, apenas me habían dado un hijo y ya me lo estaban quitando.

John: Pero no es nada seguro, por lo tanto haremos una ecografía ahora mismo.

Se levantó de su asiento y abrió la puerta para que saliéramos a las salas de ecografías, caminamos en silencio hasta el segundo piso. Mis manos estaban sudando y mis piernas estaban temblorosas, ¿Cómo se supone que tenía que reaccionar? ¿Qué le diría a Ross? O más bien… ¿Qué me diría él a mí?

Entramos a una sala oscura, aunque con suficiente luz, el doctor me hizo acostarme en la camilla y empezó su revisión.

***
Días después las cosas iban de mal en peor, John no me había llamado para confirmar los exámenes, no le había podido haber dicho a Ross lo que pasaba, por miedo a que el bebe ya lo hubiera perdido, y causarle un daño así no me lo perdonaría.

Mindy desapareció por completo y no llevaba donde encontrarla, la nueva mujer que trataba mi caso era un asco, la mujer más horrorosa y pesada del universo que no dejaba de buscar excusas para quitarme a Roser.

Ross y yo habíamos peleado porque no le decía lo que estaba pasándome, aunque si hubiera sabido exactamente, quizás lo entendería.

Pero díganme, ¿Qué hubiese pasado si le decía que estaba embarazada? Se pondría feliz, y si John me avisaba que lo había perdido ¿Qué hubiese pasado después?

Me sentí fatal. Todo se estaba derrumbando de a poco. Luego la gira en la que Ross debía irse sorpresivamente, jamás me dijo, aunque según él si me avisó.

Me quedé sola, esperando la llamada de John, la llamada de la señora más pesada del mundo quién tenía a mi Roser. A Ross, que no aparecería por dos meses, y bueno… allí quedé.
Pero vamos al punto del clímax, donde todo comienza a terminar de derrumbarse.  

Ese día me veía por fin con Roser, jugábamos a las muñecas, estaba muy contenta porque jamás había tenido muñecas propias, pero yo le había comprado tres y bastante bonitas. Reíamos sin parar en la alfombra de la sala de estar, el día estaba un poco nublado al igual que las últimas semanas después de que fuimos a la playa.

Recibí una llamada a la mitad de la tarde, era Ana, la nueva mujer que llevaba mi caso de adopción.

Ana: ____(tn), voy por Roser –me dijo tajante.
Tu: ¿Qué? –le pregunté confundida mirando el reloj, según el aún me quedaban unas buenas horas antes de ir a devolverla al hogar.
Ana: Estabas ganándote la tutoría, ¿Cómo has podido ocultarnos una información así? –bramó.
Tu: ¿De qué hablas? –dije incorporándome.
Ana: ¡¿Tienes claro que una mujer embarazada no puede adoptar, no?!

Me quedé en silencio, claro que lo sabía. ¿Pero cómo se habían enterado? Aún estábamos en exámenes, aún no se podía confirmar nada y ella estaba ya echándome en cara algo de lo que yo ni estaba segura.

Ana: Olvídalo, ten a Roser lista.

Y cortó.

A los pocos minutos, todo pasó en cámara lenta.

Ana llegó y apenas le abrí la puerta entró y arrasó con todo, tomó bruscamente la mochila de Roser y botó las muñecas que le había comprado, luego la tomó del brazo a ella y la tironeó hasta la puerta.

Roser me gritaba que no la dejara. Yo le gritaba a Ana que tratara a Roser con más cariño, que tuviera cuidado. Ana me gritaba que era una mentirosa y que ni me acercara a la fundación de nuevo.

Roser trató de escapar de ella, pero cuando lo logró se tropezó por sus piernas incapacitadas. Lágrimas corrían por sus mejillas y por las mías también. ¿Por qué todo lo que quería me lo arrebataban tan bruscamente? Vi como el auto se alejaba, y como los gritos de Roser se escuchaban a lo lejos.

No lo aguanté, y entré corriendo a la casa a gritar de impotencia, no me podían quitar a Roser, ¡No me podían quitar a Roser! Mi celular sonó, era John.

Me tranquilicé antes de contestar, para sonar normal y no tan enrabiada como estaba realmente.

John: Hola ____(tn), ¿Cómo estás?
Tu: Bien, gracias ¿Y usted?
John: Bien, gracias –dijo el haciendo sonar la garganta-. Bueno, te tengo las noticias, ¿Las quieres?
Tu: Adelante –dije insegura.
John: ¿Segura? –no contesté, el prosiguió-. Bien, por suerte el bebe sigue vivo, aunque en malas situaciones de desarrollo por las pastillas, el alcohol y los ataques de histeria que te han dado. No te voy a mentir ____(tn), si llegas a tener un ataque de histeria más, podrías matar al bebe de presión… Y no queremos eso, por lo mismo vendrás cada semana a tratarte con una psicóloga, y dejarás de tomar las pastillas que te di, así todo seguirá normal. Debes aprender a calmarte cada vez que sientas que te esté dando un…

Todo se fue a negro, gris, azul, blanco, verde, violeta, rosa, todos los colores posibles, caí de rodillas al piso, y luego al suelo, el celular quedó a un metro de mí, el doctor aún seguía hablando pero yo no escuché nada.

Lo estaba matando, matando a mí bebe sin saberlo si quiera… Y Roser, ¿Qué iba a pasar con Roser? No la iba a dejar sola, le había prometido una familia, le había prometido estar juntas, que nadie más le haría daño, sin embargo fui yo misma la que le hizo daño. Y dejé que Ana le hiciera daño.

¿Y Ross? Me había dicho que no podía tener hijos, me había hecho hacer la entrevista para adoptar, di lo mejor de mí aunque me ha costado, me encariñé y ahora… simplemente todo a la mierda… simplemente todo, a la mierda.

La llamada del doctor se cortó unos cinco minutos más tarde de que yo no le contestara, se hizo un poco de noche y las gotas comenzaron a caer. Y yo simplemente seguía allí como una loca, a la mitad de la alfombra, tirada como si estuviera muerta.

La llamada que finalizó mi día llegó una hora después, a mi celular, era Ross. Le contesté con el altavoz, no estaba de humor ni para moverme.

Ross: Hola…
Tu: Ross… -sentí como las lágrimas se acumulaban otra vez en mis mejillas.
Ross: Tranquila… -me calmó.
Tu: ¿Te has enterado? –dije asustada.
Ross: Sí, John me lo ha dicho…

Una rabia se acumuló en mí de a poco y luego, de golpe. Comencé a llorar sin parar, sentía el dolor desde lo más profundo del estomago, y no tener a Ross cerca mí me hacía sentirme peor.

Tu: Como lo siento –sollocé-. Lo siento tanto –susurré.
Ross: Shhh… -me calmó-. Todo está bien, saldremos de esto juntos.
Tu: ¿Cómo? –sollocé-. Ross te he echado a perder la vida.
Ross: ¿Qué? No…no como dices eso…
Tu: Desde te conozco Ross lo único que he hecho es darte problemas, una vida normal Ross… Es eso lo que te mereces, lo que nos merecíamos… lo dos, algún día llegar y decirte que estaba embarazada y los dos muy felices, ambos, normales sin ninguna enfermedad de por medio.

Supe que Ross estaba manejando un auto cuando escuché por el celular los autos pasar por su lado, quedó en silencio, luego escuché su voz temblorosa.

Ross: Estás en lo incorrecto ____(tn), jamás me has sido un problema, jamás he deseado una vida más normal que la que tenemos hoy en día, no deseo nada más que estar contigo… por favor créeme.

Me quedé en silencio, ahogándome con el dolor de las lágrimas que reprimía en la garganta.

Ross: No me importa nada, pase lo que pase siempre estaremos juntos, ¿bien? Siempre ____(tn).
Tu: Siempre –concluí tratando de sentirme mejor.

Una bocina se escuchó a través del celular y un frenazo.

Tu: ¿Ross? ¿Estás bien? –pregunté incorporándome.
Ross: Sí pero… -otro bocinazo-. No, no me siento bien…
Tu: Ross para, estaciónate –dije preocupada.
Ross: Sí, lo haré… mierda.
Tu: ¿Qué? –dije asustada.
Ross: ____(tn) yo… -se escuchaba su voz temblorosa, estaba llorando.
Tu: Ross no llores, cálmate por favor –susurré también otra vez con lágrimas a punto de desbordarse.
Ross: ¿Recuerdas? Siempre juntos.
Tu: Sí –dije asustada.


Y luego todo terminó, otro bocina se escuchó, un frenazo, y luego un ruido explosivo.


-Por Telxi- 

sábado, 7 de junio de 2014

Capitulo n°148 "El comienzo del Fin"

Antes que todo, quiero informar de que el próximo capitulo estará el 21 de Junio, y que las quiero mucho<3 Otra cosa, es que las respuestas a los comentarios las escribiré en la misma entrada, asi que en un par de horas o quizás mañana si dejaste un comentario revisalo y si algo extraordinario pasa, mi respuesta estará alli *0*

PD: ¡Capitulo dedicado a Miguel Rosales, MariJoselR5 y a FLORELI! ¡FELIZ CUMPLEAÑOS! *Tira muchos choclos de amor y felicidad*

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Fue el día más lluvioso de toda mi vida, aunque no dejo de pensar en que lo vi más lluvioso porque estaba triste. No había ido a un cementerio desde… años, muchos años atrás.

Riverside, quedaba exactamente a 94 kilómetros de Los ángeles, y el viaje hasta allá me duró una hora exacta, aunque hubiese sido mucho más rápido si no hubiese estado lloviendo a cantaros.

Pero qué más daba. Mientras más me demorara, mejor.

Mi celular sonó por decima sexta vez, y por decima sexta vez, colgué sin contestar. No quería saber nada de nadie, solo quería estar conmigo misma y pensar un rato.

Me sentía extremadamente sentimental y perdida. Como esas veces de las que tienes pena pero no sabes por qué, aunque tu subconsciente si lo sabe pero no eres capaz ni de decirlo. Cuando tu mente ronda por algo en lo que no sabes exactamente lo que te hace sentir, como cuando sientes que todo se va a venir abajo.

Así me sentía.

Y no me importaba nada. No en ese momento.

Cuando te das cuenta que cometiste un error, lo reproduces una y otra vez en tu mente. Y toda mi vida se estaba reproduciendo una y otra vez en la mía. Como burlándose. Cómo diciendo “Mírate, ¿Y aún así piensas que te mereces todo lo que tienes ahora?” Y no era un ataque de histeria lo que me hacía pensar eso. Sabía, de alguna manera de que era consciente por primera vez en la desesperación.

Otra vez mi celular sonó. Corté.

¿Qué harás ahora? ¿Qué harás ahora?

No había oportunidad de nada. No podía decírselo a nadie.
Si solo me hubiese enterado antes, si solo… pero no pasó, no hubo nada que me diera señales de lo que pasaba y yo como tonta cagándola una y otra vez.

Por eso me dirigía a Riverside, a hacer algo que jamás había hecho ni que jamás hice, Pero quería hacerlo.
Iba a visitar a mi verdadero padre a su tumba, en el cementerio de su antiguo hogar, Riverside.

Riverside no era tan grande, era un tipo condado, en el estado de California bastante bonito y elegante y hogareño. Lejos de paparazis ni tanto revoltijo, era perfecto para vivir.

El cementerio quedaba casi a la orilla del condado, era un tipo parque con lápidas levantadas aunque sin estatuas ni gárgolas espeluznantes que a veces se ven en los cementerios. Era un lugar perfecto para descansar, con sus hojas amarillas por el suelo de los árboles otoñales, y la llovizna lenta que caía desde el cielo, que lo hacía ver como si las gotas flotaran.

Dejé mi celular en el auto y saqué las flores que había comprado en Los ángeles. Emprendí camino hacia la última parte del cementerio, según Joe, estaba en una orilla y casi de los últimos.

Mientras caminaba, me imaginaba a una niña con su padre, dándole todo el amor y cariño que Joe decía que nuestro padre le daba. Jugando, riendo, haciendo cosas que hacen los padres con sus hijos.

Una familia normal. Keyciren, Josh, Joe, Destiny, Alison, yo, y quién sabe quién más con mi padre y mi madre.

Siendo una familia normal.
Unida por la música y el amor.

Pero jamás pasó.
Jamás pasará.
No existió.

Cuando llegué a la última fila y al último rincón de la izquierda me encontré inmediatamente con la lápida.

Robert Emmanuel Holt Naviara.
1970-2010.

40 años. Solo 40 años y… muerto de un infarto. Si hubiera llegado hace 10 años aquí, lo más probable es que lo hubriese alcanzado a conocer. Pero en ese entonces yo estaba al otro lado del mundo, fingiendo ser una chica normal con una vida normal y padres reales y sinceros.
Toda una farsa.

Y pensar que ahora yo estaba siendo la mala. Yo estaba destruyendo mi familia, mi propia familia.

Dejé las flores en forma de abanico a los pies de la tumba y me senté frente a la lápida. Observándola atentamente.


Todo había comenzado solo una semana antes.

¿Les cuento la historia?

Entonces aquí vamos, volvamos una semana atrás, cuando mi vida había tomado un rumbo diferente y parecía mejorar, y ahora, se estaba derrumbando.

Martes, 7 de mayo.

El viento soplaba levemente en la playa de Santa Mónica, las olas chocaban contra algunas rocas y el clima parecía estar perfecto. Aunque el aire soplaba frío, el calor del sol parecía fusionarse y entonces el clima estaba tan perfecto que no sabía si el clima era frío o caluroso.

Perfecto.

Lauren, a mi lado parecía disfrutar ver a Roser haciendo figuritas en la orilla del mar y refunfuñar cuando las olas llegaban y borraba sus dibujos.

Alison, a mi otro lado, tirada en la toalla parecía disfrutar del sol, pensando que iba a quedar un poco bronceada.

Lauren: Es lindo estar aquí y librarse un tiempo de ser madre –dijo estirándose y colocándose sus gafas por encima del cabello.
Alison: Habla por ti –susurró claramente un poco herida.
Lauren: Claro, aunque _____(tn), ¿Tengo que tomarte como madre? –dijo señalando a Roser.
Tu: No lo sé –sonreí.
Alison: Roser es muy linda –comentó poniéndose boca abajo.
Tu: Lo sé.
Lauren: Y muy inteligente.
Tu: Lo sé –sonreí.
Lauren: Suenas como una madre orgullosa –rió-. Me gusta.

No supe que responder. Exactamente no sabía si me gustaba o no, pero de que me sentía orgullosa de Roser, no había duda.

Lauren: Anthony está cada día más parecido a Riker, duermen igual, comen igual, a veces ven una luz brillante aparecer por un lado y la siguen con la mirada como gato. Son… padre e hijo –se encogió de hombros riendo.
Alison: Efo ef ferga –dijo Alison.
Tu: ¿Qué?  -reímos.
Alison: Eso es verdad –dijo levantando su cabeza de la arena.
Lauren: Aprende a modular, rubia –rió.
Alison: Apréndete mi nombre, morocha –rió.
Lauren: Aprende a acordarte de que eres rubia.
Alison: Aprende a acordarte de que tengo nombre.
Lauren: Teñida.
Alison: Vieja.
Lauren: Inmadura.
Alison: Tonta.
Tu: Paren.

Ambas se quedaron completamente mudas al instante, me sentí como si tuviera el completo control sobre ambas. No pude evitar soltar una risita y que las dos me sacaran la lengua.

Roser llegó corriendo dificultosamente hacia a mí con algo en sus manos, se sentó a la altura de mis manos y me mostró.

Roser: ¡Mira! ¡¿Qué es?

Dentro de sus pequeñas manitos había pequeñas conchitas bastante brillantes y de colores, Lauren le sonrió.

Lauren: Son pequeñas caracolas.
Roser: ¿Existen tan pequeñas?

Alison asintió, haciendo que Roser sonriera. Lauren suspiró y tomó su celular que estaba sonando.

Lauren: Hola –contestó-. Ugh… Riker –bufó-. No te puedo dejar a cargo todo un día… ¡Aprende! Bien, voy para allá… No Riker, no me bronceé para ti… No me tocarás ni un pelo… ¡¿Estás insinuando que soy peluda?!. –exclamó-. ¡RIKER LYNCH, ESTÁS EN PROBLEMAS! –gritó antes de cortar.
Bufó irritada y tomó sus cosas, levantándose.

Lauren: Me tendré que ir a casa, el inútil de Riker aún no sabe como cambiar un estúpido pañal. Así que iré a casa cambiaré el pañal de popo de Anthony y el mismo pañal… ¡PASARÁ POR LA CARA DE RIKER! –gritó con furia.

Alison tomó a Roser por sus hombros y le tapo los oídos negando con la cabeza. Le pegué a Lauren en la pierna.

Lauren: Lo siento –susurró-. Como sea, las veo luego chicas –sonrió y le dio un peso a Roser en la mejilla antes de irse.

Alison negó con la cabeza mientras ponía los ojos en blanco. Lauren jamás cambiaría.

Unas horas más tarde, Alison se había ido con Ratliff a la casa de su suegra para cenar y yo me quedé con Roser un rato más mientras la veía hacer un castillo de arena bastante deforme, pero lindo.

En ese momento, lo que me sorprendió fue la llamaba de Mindy. Últimamente, Mindy y yo nos habíamos hecho amigas intimas, y todo entre nosotras era juego y risas, pero esa llamada fue diferente y desde un comienzo, debí saber que las cosas iban mal.

Tu: ¡Mindy! –sonreí mientras contestaba.
Mindy: _____(tn)… -dijo un poco dudosa.
Tu: ¿Pasa algo? –dije mientras eliminaba mi sonrisa.
Mindy: Me han sacado de tu caso… ya… no manejo tus trámites.
Tu: ¿Que quieres decir? –me incorporé.
Mindy: Yo ya no soy la… abogada de tu caso, otra lo maneja ahora, es decir… ya no tengo medios para hacer de que te den la custodia de Roser.

Me quedé en seco. Eso significaba menos probabilidades de que la fundación y el estado me dieran la custodia de Roser, sin Mindy diciendo cosas lindas y buenas de mí…

Tu: ¿Ha habido algún problema?
Mindy: bueno… han pillado nuestra amistad, es eso.
Tu: Oh.
Mindy: Pero no te preocupes, haré lo posible para que la otra que maneje tu caso sea extra simpática, incluso más que yo y quizás, más fanática.
Tu: Eso es imposible –reí.
Mindy: Lo sé –rió, pero su risa se fue extinguiendo poco a poco-. Como lo siento, _____(tn)…
Tu: No te preocupes, eso nos pasa por ser buenas amigas…-traté de hacerla sonreír, al menos sentir que sonreía.

Pero eso no pasó.


Miercoles 8 de mayo…


Me desperté por los besos que Ross dejaba en mi cara, me molestó un poco porque tenía la mano justo encima de una de mis… Omitamos esa parte.

Aunque si hubiese sabido que esa podría ser la última vez que lo hiciera… no me hubiese molestado tanto.

Tu: ¡Saca la mano! –exclamé sorprendida.
Ross: Lo siento –dijo apretándome a propósito.
Tu: ¡Ross!
Ross: Ya… -dijo riendo y separándose de mí-. Era tentador –se encogió de hombros.
Tu: ¡Tentador tu trasero! –fruncí el ceño.
Ross: Es todo tuyo –me guiñó el ojo.
Tu: ¡Ross!
Ross: Alguien amaneció testaruda está mañana –rió y me besó la mejilla.

Le sonreí mientras me estiraba en la cama y salía de un salto de ella.

Ross: ¿Vas a algún lado? –dijo mientras me veía tomar las toallas.
Tu: Pues sí, voy con John a buscar mis exámenes.

Ross me miró fijamente, como preocupado por algo. Se acercó a mí y me tomó delicadamente por los hombros.

Ross: ¿Sigues tomando esas pastillas?
Tu: Cada día, ¿Por qué?
Ross: No sé… -parecía dudoso-. Te quiero –sonrió.

Pero a mí no me engañó, algo estaba pensando y no quería decírmelo.
De todas maneras le sonreí y le di un beso en los labios.

Me separé de a poco de él y tomé las toallas para ir a tomar una ducha.

El clima había mejorado en los últimos días, parecía menos espeso, menos… encarcelador, por decir algo así. Me tomé la libertad de irme caminando, aunque quedaba a media hora, pero no me importó. Quería tomar aire, caminar por las calles soleadas, tomar un respiro.

Las ganas se me quitaron cuando ya llevaba quince minutos caminando y sentía mis piernas acalambradas. El ejercicio cada vez me cansaba más, era como si ejerciera doble trabajo desde… hace algunos meses.

Llegué a la recepción un poco… demacrada. Tanto que cuando John me llamó unos diez minutos después, se rió de mi cara roja y exhausta.

John: No deberías hacer tanto esfuerzo –rió.
Tu: Valió la pena –mentí mientras entraba a su sala.

Me senté inmediatamente en las sillas frente a su escritorio, él se centro al frente mío y sacó unos sobres de uno de sus cajones del escritorio. Los abrió con cautela y una vez en sus manos se dispuso a leerlos.

John: He estado leyendo tus exámenes las últimas dos semanas y aún no puedo creer lo que leo –comentó en voz baja, como para sí mismo-. Literalmente es imposible pero…

Lo miré un poco confundida pero aludió mi mirada, concentrándose en los papeles una y otra vez. Como analizando lo que debía decirme o como debía interpretarlos.

John: Lo que debes hacer es dejar de tomar las pastillas que te receté lo más antes posible, antes de que sea demasiado tarde –apretó los labios-. O las consecuencias podrían ser… feas y también, controlarte porque podrían ser aún peor. Las posibilidades de que esto salga mal es un 70% te lo digo inmediatamente, tu caso es peligroso. Me han tomado por sorpresa en un momento pero…

Lo miré aún confundida. Parecía nervioso aunque ansioso, preocupado, todo a la vez y parecía marearme con sus palabras no yendo al grano exactamente.

Tu: No lo entiendo… -traté de parecer lo menos cohibida posible.

John: _____(tn), tu pareces estar bien, no tener ningún problema, estás completamente normal, ¿Verdad?
Tu: Sí –asentí.
John: Pero no estás completamente normal, hay algo que te hace diferente en este preciso momento –dijo puntualizándome con su lápiz.

Al ver mi mirada de completa confusión y susto, ya que podría ser la peor enfermedad del mundo, se incorporó en su asiento y meditó antes de decir las palabras que cambiaron parte de mi vida.


John: _____(tn), estás embarazada. 


-Por Telxi-

sábado, 24 de mayo de 2014

Capitulo n°147 "Conclusiones"

Tu: Están malos –me limité a decir.

Alison y Violeta me miraron confundidas. Violeta se acercó a mí y me quitó el test de las manos.

Violeta: ____(tn) tiene razón, están malos.
Alison: ¿Entonces soy compatible?
Violeta: Digamos que… 50/50.
Alison: ¿Por qué?
Violeta: A ____(tn) le salió positivo y ella no puede tener hijos. Están malos.
Alison: ¡Pero si dijeron que eran de buena calidad!
Tu: Bueno al parecer te estafaron.

Alison frunció el ceño y se echó a llorar en el sillón. Esta sería una tarde muy larga.

***
Ross: Lo siento por no poder estar –se disculpó por decima vez.
Tu: Oye, está todo bien. Yo la recogeré y pasaré el día con ella, nada del otro mundo.
Ross: pero es que yo también debería estar  -dijo preocupado.
Tu: Te alcanzaremos a ver en la cena, así que llega temprano.
Ross: Claro –me besó la mejilla.
Tu: ¿En la mejilla? ¿Enserio? –fruncí el ceño y él me sonrió.

Se acercó a mí con una sonrisa y me apegó a su cuerpo, dándome un beso de adolescente, lento y maravilloso. Me tomó de la cintura y me besó la punta de la nariz.

Ross: No lo arruines.
Tu: No lo haré.

Me dio el último beso en la frente y me soltó. Sonriendo tomé las llaves de mi auto y me dirigí afuera.

Les contaré, hoy es un día de prueba. Se supone que yo y Ross debíamos estar junto a Roser todo el día pero Ross no puede por su nueva película. Así que será un solo un día de ____(tn)-Roser.

Cuando llegué, Roser y Mindy ya estaban afuera. Roser llevaba unos jeans un poco gastados y un chaleco morado lleno de hilachas sueltas. No se veía mal pero… se veía niña de orfanato.

Me prometí a mí misma, que apenas tuviera el dinero suficiente les compraría ropa a todos los niños del hogar para que no rehusaran tanto las prendas.

Bajé del auto y Roser corrió u poco chueco hacia mí con una sonrisa en el rostro. Mindy sonrió.

Mindy: Señoritas, la hora de llegada es a las nueve de la noche. Aprovéchenlo –me guiñó el ojo.

Le abrí la puerta de copiloto a Roser y se subió con dificultad. Le acomodé el cinturón de seguridad y le cerré la puerta. Mindy vino y me susurró.

Mindy: Trata de que no corra mucho o va a tener que volver antes, le tiene miedo a la velocidad y los ruidos estruendosos. Así que como está el clima… -dijo mirando el cielo nublado-. Reza para que no haya truenos.
Tu: Tranquila, cualquier cosa te llamo.

Mindy asintió sonriendo y me hizo un gesto para que volviera al auto. Así lo hice. Me senté en asiento conductor y me puse en marcha para volver a la ciudad.

Tu: Y bien, Roser Mylean ¿Qué quieres hacer hoy?
Roser: No lo sé –dijo avergonzada.
Tu: Quieres… ¿respirar? –ella rió.
Roser: Eso ya lo hacemos –sonrió.
Tu: ¿Pestañear?
Roser: Ya lo hago –dijo mientras pestañeaba repetidas veces.
Tu: Pues… ¿tienes hambre?
Roser: No, tomamos desayuno.
Tu: Oh que bien, ¿Y que comieron?
Roser: un pedazo de pan y un vaso de leche.

Esperaba sinceramente que lo de “pedazo” fuera solo una broma, que fuera pan y no solo un pedazo. Sabía que los niños del orfanato no comían tanto, pero si solo le daban un pedazo de pan realmente rompería mi corazón.

Tu: ¿Quieres ir al cine?

Los ojos Roser se iluminaron.

Roser: ¿El cine?
Tu: Claro, podemos ver… emm… creo que están dando Frozen.
(se que esa película es de ahora y en la novela ya pasaron varios años del presente o… fak solo hagan como que esa película es nueva, la novedad, como un unicornio sin el cornio :33)

Roser: El cine –susurró para sí misma emocionada.
Tu: ¿Has ido? –ella negó con la cabeza.
Roser: Nunca.
Tu: ¿Quieres ir entonces?

Ella asintió con una sonrisa.
Me dirigí al cine más cercano, no es que pensara llevarla a los cines de Hollywood, aunque…
Cambié de dirección y me dirigí a Hollywood, a solo 30 minutos desde mi ubicación.

Al llegar a uno de los cines más grandes de Hollywood (y donde, además habían pasado miles de estrellas) algunos paparazis me quedaron mirando, me di cuenta de que era paparazis porque llevaban una cámara colgando del cuello.
Entré rápidamente al cine con Roser y compré las entradas en la boletería vacía.



Esperaba que, después de la película, Roser se pusiera a llorar.
Yo no tenía idea que en la película, los padres se morían en un naufragio, y Anna y la chica manitos de hielo, quedaran huérfanas.
Y pensaba que quizás, a Roser le daría pena pero no fue así. Salió con una sonrisa de oreja a oreja saltando de un lado para otro, agarrada de mi mano.

Roser: ¡Eso fue increíble!  -exclamó.
Tu: Lo fue  -le sonreí.

Y la verdad era que sí. No había ido al cine en años, la última vez fue… en una cita con Ross o quizás… Rydel o… Dios, simplemente hace mucho tiempo que no iba al cine.

Tu: ¿Tienes hambre? –ella no me contestó.

Su mirada estaba perdida en una niña más o menos de su edad, que pasaba junto a su madre casi modelando.
La niña era rubia y con el pelo perfectamente peinado, llevaba un vestido rosa y un chaleco del mismo color un poco más pálido, seguro de diseñador. ¡Llevaba hasta gafas! Y su madre llevaba lo mismo pero de otro color, eran las personas más elegantes que quizás nunca haya visto Roser.

Roser: ¿Es ella una princesa? –me preguntó.
Tu. Lo dudo –le dije.
Roser: Es muy linda –ella agachó la cabeza.
Tu: Tú también lo eres.

Me agaché a su altura y buqué su mirada que se dirigía a la nada.

Roser: ¿Tú crees que una huérfana pueda ser como una princesa? ¿Así como ella? ¿Así como tú?

Le aparté el despeinado pelo de la cara y le sonreí.

Tu: Tengo dos hermanas que fueron huérfanas y ahora son muy exitosas.
Roser: ¿Enserio? –me preguntó esperanzada.
Tu: Una se llama Alison, estuvo 16 años en un orfanato sin conocerme, ahora en una gran bailarina. Y la otra, que estuvo quince años en un orfanato, es una muy famosa fotógrafa.
Roser: ¿Son lindas?
Tu: Hermosas –le aseguré.

Ella suspiró y dirigió otra vez la mirada a la niña que ahora también le devolvía la mirada, pero observándola, como si estuviera viendo una nueva especie humana.

Se me ocurrió la brillante idea.

Tu: Vamos de compras Roser –le sonreí.

***

Lo que me gustaba de ser famosa, es que jamás se te acaba el dinero. Puedes estar sin hacer nada un año, pero el dinero va apareciendo en tu cuenta de la nada, como si se reprodujera. Todo gracias a Ignacio, que me mantenía en el presente de los artistas.

Por eso, decidí hacerle un regalo a Roser y gastar mi dinero en ella.

Pasamos por varias tiendas de niñas pero yo no sentía que combinara con Roser, muchas tiendas eran demasiado anticuadas, y lo único que conseguirías vistiendo a tu hija en una tienda así, es sacar a una adulta con forma de niña.

Roser era tan angelical, que si le pasaras un arpa te harías creyente tan solo verla.

Necesitábamos algo que no fueran ni tan princesa ni tan sencilla, necesitábamos algo que fuera… Roser.
Pensé que no podía encontrarlo, pero llegamos a una tienda que era sumamente sencilla y estaba vacía.

Encontré algo perfecto para Roser tan solo entrar a la tienda, era un vestido blanco con diminutas flores rojas, englobado y liviano. También, una chaqueta roja pálido que combinaba perfectamente, y unos pequeños zapatitos iguales.

Tu: ¿Qué tal esto? –le pregunté.
Roser: Es muy lindo –dijo sonriendo.
Tu: ¿Qué talla eres?

Ella me miró como si no pudiera creer lo que iba a pasar. Negó con la cabeza rotundamente antes de alejarse un poco. 

Tu: ¿Qué pasa?
Roser: No…
Tu: ¿No quieres que te lo compre? –dije desilusionada.

Ella no dijo nada, pero conocía esa mirada. Era la misma de Ross. La boca que dice “No lo hagas” pero la mirada que dice “lo quiero”. Sonreí satisfecha al ver que el vestido podría ser la misma talla que Roser y tal vez hasta los zapatos lo eran.

Tu: Voy a comprarlo –le dije encogiéndome de hombros-. Y no harás nada para detenerlo –sonrió tímidamente.

Me dirigí a la caja y le pasé la ropa a la vendedora, que echó una mirada furtiva a Roser y sonrió mientras marcaba la ropa.

Cajera (Sí, sigo siendo muy original con los nombres xD): ¿Es su hija? –me preguntó sonriendo.
Miré a Roser con una sonrisa, me hubiese encantado decir que sí. Pero sabía que haría mal diciendo que sí, porque, una pequeña chispa dentro de mí se encendería y me daría ilusiones para poder quedarme con Roser. Y quería hacerlo, pero no podía darlo por sentado.

Tu: No –le dije con una mueca.
Cajera: Se parecen –dijo sonriendo-. Son 140 dólares.

Le pasé mi tarjeta de crédito y digité la clave. Envolvió la ropa en una bolsa bastante linda y rosa y me la entregó sonriendo.

Cajera: Muchas gracias, y que le vaya bien –le sonrió a Roser una última vez y salimos de allí.

Roser caminó en silencio junto a mí, me di cuenta de que estaba cojeando un poco, empezaron a caer pequeñas gotas del cielo, así que traté de apurar la marcha.

Cuando llegamos al auto ya estaba lloviendo completamente, el cabello de Roser estaba completamente mojado y entré en paico con el miedo de que se resfriara, así que decidí que era hora de irnos a casa… bueno a, mi casa.

Pero el destino no me ama, porque a los quince minutos de salir de allí y en plena carretera, empezó a tronar. Roser pegó un pequeño gritito.

Tu: Tranquila –traté de calmarla-. Es solo un leve…

Un trueno me calló, haciendo que Roser gritará y lágrimas se asomaran por sus ojos.

Roser: ellos… -empezó a balbucear, otro trueno-. ¡NO!  -gritó tapándose los ojos.

Estaba histérica, Roser tiritaba haciéndose un ovillo en el asiento del copiloto. Paré el auto a un lado de la carretera vacía para desabrochar su cinturón y tratar de calmarla.

Roser: Van a morir –dijo Roser-. Me van a pegar –susurró con lágrimas en los ojos.
Tu: No, Roser.

Un rayo iluminó el auto haciendo que Roser gritara. La tomé por los brazos y la puse en mi regazo apoyándola en mí.

Tu: Lo que sea que estés viendo, no es real.

Ella estaba temblando en mis brazos, los truenos venía a cada rato, como si estuvieran hechos para atormentar a Roser. Y sabía lo que se sentía revivir un momento del pasado por medio de algún sonido, ruido o situación. Y más si fue por la muerte de tus padres.

Tu: Todo está bien Roser –le dije mientras ella aún lloraba-. Estoy yo contigo, no te quedarás sola.

Roser me abrazó por el cuello mientras otro trueno sonaba fuerte. Temblaba pero no gritaba, sin embargo, sentía las lágrimas correr de sus mejillas.

Tu: ¿Qué tal si escribimos una canción para los truenos? Quizás dejen de sonar. Ellos… suenan enojados –me inventé algo.
Roser: ¿Cómo qué? –dijo ella con un hilo de voz.
Tu: Trueno fugaz… -empecé a cantar con una melodía inventada-. Que no paras de sonar… Aléjate ya… Y ponte a bailar…

Roser rió silenciosamente. De seguro se había imaginado un rayo bailando como yo lo había hecho.

Tu: Suenas tan ido… como un ronquido… de un loquito… pepino –ella rió.
Roser: Eres enojón… -prosiguió apenas.
Tu: Como un bombón…
Roser: En forma de corazón…
Tu: Globo –dije sin pensar.

Ella rió y se separó un poco de mí para mirarme riendo.

Roser: ¡Eso no rima! –rió.
Tu: Claro… Claro… En forma de corazón… –repetí-. Globón –ella rió con su pequeña vocecita-. ¿Está eso mejor?
Roser: Sí –susurró riendo.

Miramos hacia fuera, ya no estaba tronando. O la canción había servido, o éramos realmente afortunadas.
Nos quedamos un rato así para que Roser se pudiera calmar, me tomó la mano y empezó a hacer pequeño dibujos, pasando por el anillo de oro matrimonial que tenía en el dedo anular.

Roser: ¿Cómo es el señor Lynch?

Me imaginé a Mark. Pero me tomó un momento darme cuenta de que estaba hablado de Ross. Sonaba raro si lo decías así, muy mayor, muy adulto, muy… señor.

Tu: ¿En qué sentido? –dije mientras con mi otra mano le limpiaba alguna lágrimas.
Roser: ¿Hace cosas malas?
Tu: Me hace engordar –dije sin pensarlo. Ella rió.
Roser: ¿Qué más hace?
Tu: Ross no tiene nada malo… a veces es… celoso.
Roser: ¿Mucho?
Tu: No tanto, pero… si un poco.
Roser: ¿Se aman?
Tu: Mucho –le aseguré.

Ella siguió haciendo círculos en la palma de mi mano hasta que de pronto, paró. Se había quedado dormida. Completamente dormida. La costé con cuidado en el asiento copiloto y le puse el cinturón. Mientras reanudaba la marcha para ir a prepararnos para la cena.

Me sentí tan… madre cuando bajé a Roser completamente dormida del auto y la acosté en nuestra cama tapada con una manta, que me deprimió.

Traté de hacerme el ánimo para preparar la cena. El problema era que… no sé cocinar nada. Llamé a Rydel desesperadamente.

Rydel: ¡_____(tn)! –me respondió feliz.
Tu: hola –saludé-. Necesito un GRAN favor.
Rydel: Tú solo suéltalo, amiga.
Tu: ¿Estás ocupada?
Rydel: No, ¿Qué necesitas?
Tu: Alguien que sepa cocinar –ella rió.
Rydel: Estaré allí en quince minutos.

Hasta ese día, no habíamos cocinado comida casera con Ross, solo habíamos comido lo que el otro traía. Y ahora que me daba cuenta, yo definitivamente necesitaba aprender a cocinar.
En quince minutos llegó Rydel, venía muy glamurosa y me hizo recordar a cuando recién la conocí.

Rydel: ¡Llegó tu salvación a domicilio! –exclamó cuando entró-. ¿Qué quieres que cocinemos? Traje muchas recetas descargadas en mi celular.
Tu: Algo elegante, rico y que le guste a los niños.
Rydel: ¿Niños? –me preguntó confundida Rydel mientras me seguía a la cocina.
Tu: No grites pero… Roser está aquí.
Rydel: ¿DÓNDE? –me peguntó con una voz muy grave mirando para todos lados.
Tu: Está dormida, así que… vas a tener que esperar si quieres conocerla.
Rydel: Cocinaremos para esperar a la pequeña –sonrió-. Manos a la obra.

Cocinamos un tipo de… pollo con una salsa extraña. Viscosa pero… sabrosa. Con Arroz y ensalada. Rydel incluso se tomó la molestia de ir a comprar helado y una salsa para ello.
Roser se despertó justo cuando habíamos terminado de cocinar.

Se asomó por el pequeño balcón que daba a la sala desde el segundo piso. Rydel casi grita cuando la vio allí y salió corriendo a saludarla.

Roser quedó un poco asustada por lo emocionada que estaba Rydel, pero luego de un momento en donde Rydel se presentó, Roser sonrió contenta y entablaron una conversación.

No duró mucho porque minutos después Josh llamó a Rydel para decirle que fuera a su casa porque la extrañaba y no vivía sin ella, Rydel me dijo que Josh estaba extraño desde mi visita anterior.

Vayan a saber ustedes que mierda le pasó.

Luego de que Rydel se fue, mi propuse a arreglar a Roser.

No es que ella necesitara un arreglo, al contrario. Pero quería verla con la ropa que le había comprado y quería peinarla y hacer todas esas cosas que las madres hacen. Por primera vez, quería sentirme así.

La llevé a nuestra habitación y le ayudé a cambiarse la ropa –rezando que le quedara justo a su talla- y gracias a dios, así fue.

Cosas de Roser me quedaban inconclusas en su pasado. ¿Por qué había dicho en el auto “me van a pegar”? Según los papeles, ella solo salía huérfana por accidente, no salía ningún caso de maltrato ni nada parecido. Pero sabía lo que era mentir, sabía lo que era pasar por cosas así y a la corta edad de Roser no me extrañaba que le estuviera ocultando algo a la fundación. A Mindy. Y a todas esas señoras a cargo de casos como ella.

Se veía preciosa. Tal y como había pensado, la ropa, los zapatos y la chaqueta le quedaron perfectas. Se veía como una princesa. La llevé al baño y la senté en una de las sillas que teníamos allí para peinarla.

Mientras le desenredaba su fino pelo, ella jugaba con un elástico que había encontrado en el suelo.

Roser: Mamá tenía muchos de estos –me comentó.
Tu: ¿A sí?

Me llamaba mucho la atención, la capacidad de Roser para recordar todo a su corta edad.

Roser: Solía tomarme el pelo con estos cuando me portaba mal.

Se me cayó el 20% del corazón al suelo. Sabía que los elásticos dolían cuando te los ponían en el pelo, y si a Roser se los colocaban cuando se portaba mal, eso quería decir una sola cosa.

Ustedes, ya lo sabrán.

Tu: ¿te portabas mal? –le pregunté como si nada.
Roser: No –respondió ella un poco bajo-. Recuerdo haberme subido una vez a la encimera de la cocina sin permiso…
Tu: ¿Y te regañaron?

Roser se quedó callada. Dejó el elástico y lo dejó a un lado de la silla.

Roser: Siempre lo hacían.
40% del corazón ya en el suelo.

Tomé tres pequeñas partes del lado derecho de su cabeza y empecé a formar un trenza. Luego el otro lado y ambas las junte justo en medio, dejándole un poco de cabello suelto abajo.

No digamos que era experta en peinados, tenía muy poca experiencia. Pero aún así sentí que había quedado bonito, y Roser era más que una princesa.

Sonreí al verla entera.

Tu: ¿Y decías que tu no podías ser una princesa?    

Le tomé la mano y la llevé a un lado del baño donde había un espejo de cuerpo entero. Sonrió al verse. Me agaché a su altura.

Tu: ¿Ves que eres hermosa? Si la niña del cine te viera, se moriría de envidia.

Ella sonrió tímida y se volvió hacia a mí. De pronto se tiró sobre mí y me abrazó. Disfrute el abrazo. Nunca pensé, que iba a disfrutar tanto un abrazo de una pequeña niña.
***

Roser estaba nerviosa, la puerta del garaje se había abierto y un auto se estaba estacionando dentro. Ross había llegado.

Yo también me puse nerviosa por ella, y por Ross y por mí. Mi estomago era una manojo de nervios temblando y bailando de un lado para otro. Pero traté de mantener la calma.

Ross entró por la puerta y sonrió al verme. Me dio un corto un beso en los labios. No se había percatado de que Roser estaba medio escondida de vergüenza detrás del sofá.

Ross: Que bien huele, ¿Aprendiste a cocinar? –sonrió burlón.

Ante su sarcasmo me dieron ganas de golpearlo y gritarle en la cara de que nadie cocinaba una mejor sopa de agua y sal que yo, pero preferí guardármelo por Roser.

Tu: Te guardarás tus palabras más tarde –refunfuñé.
Ross: No te enojes, bomboncito-incendiador-de-cocinas.

Roser no pudo evitar reír y Ross se giró abruptamente al sofá. Al ver su confusión, reí.

Tu: Se te había olvidado –me burlé.

Ross estaba completamente aturdido y observaba a Roser como si hubiese estado viendo un ángel. Bueno, no lo puedo culpar.

Ross: Hola –la saludó-. Soy Ross.
Roser: Me llamo Roser –susurró, roja.

Ross me miró avergonzado también. Era obvio que se le había olvidado. Roser estaba también avergonzada y seguía escondida detrás del sofá, asomando solo sus ojitos.

Tu: Vamos a cenar –me limité a decir sonriendo.

Ross se dirigió casi saltando a la cocina y Roser apenas salió detrás de sillón. Le ofrecí la mano y ella la tomó. Le guiñé el ojo para que estuviera tranquila, ya que parecía estar ausente, avergonzada y un  poco asustada.

Tu: No somos como los demás –me atreví a decir-. Vamos a comer y hablar de cosas sin sentido, ya que con Ross si que se hablan tonterías.
Ross: ¡Te escuché! –gritó desde la cocina, provocando una pequeña risita en Roser.

***
Hablamos de estupideces tal cual como le había dicho a Roser. Le conté a Ross sobre la película que habíamos visto con Roser y el empezó a contar un anécdota de cuando él y sus hermanos hicieron un muñeco gigante de nieve en colorado y terminó cayéndose encima de Ryland.

La comida había quedado perfecta, todo gracias a Rydel. Porque… si lo hubiese hecho sola, lo más probable es que hubiese hecho una rica sopa de agua con una pizca de sal… para el sabor. ¿No les apetece? Es buena. Lo juro. Vitamina, nutrientes, proteínas y… A quién engaño, es horrible.

Durante varios minutos, no comí. Sentía una ansiedad enorme por comer el helado de chocolate que estaba de postre. Pero debía esperar, pacientemente. Porque el postre jamás se come a la mitad de la comida, si no que al final, con reposo. Con paciencia y tranquilidad.

Sin embargo, allí estaba toda ansiosa por pescar una cuchara o no. Hundir la cara entera en el envase del helado. Con el helado adentro, por supuesto.

Ross: Y entonces, cuando tenía unos cinco años, ¡Electrocuté a Riker con el micrófono! –le contó a Roser mientras ella reía-. Mientras estaba en el suelo, parecía un pulpo teniendo un ataque.
Roser: En mi habitación, los enchufes tienen una telita encima  -contó con su pequeña voz-. Porque un día, un niño metió los dedos en los hoyitos.
Ross: Rocky siempre hacía eso –contó-. Por eso está tan retrasado –rió.

No llevaba la hora de que terminaran sus estúpidas comidas. Okey, no estúpidas. ¡QUERÍA HELADO!

¡EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS!

Me levanté y me abalancé sobre la nevera para sacar el helado que estaba dentro. Ross me quedó mirando confundido.

Tu: Dices una palabra Lynch, y te mando a dormir con Riker.

Ross miró a Roser asustado y rió. Tomé un plato y me serví postre.

Ross: ¿Por qué no esperaste a terminar? –me preguntó.
Tu: Porque… sí.
Roser: Pero aún no ha terminado tu comida –me dijo.
Ross: Roser tiene razón.
Tu: Comida no gustar a _____(tn), helado gustar mucho más –aclaré.

Ross rió y Roser también. Unos minutos más tarde, ambos también comieron helado. Y yo también comí de nuevo. Y luego me repetí el plato… y luego… agarré unas cucharadas silenciosas en el envase.

Ya a las 20:30, nos dirigimos para ir a dejar a Roser al hogar. Aunque ella no quería y soltó algunas lágrimas silenciosas en el auto pensando que no nos había dado cuenta.

70% del corazón al suelo.

Cuando llegamos, Mindy estaba afuera para recibirnos. Por suerte, llegamos justo a las 21:00, muy puntuales.

Roser me abrazó como cinco minutos seguidos mientras soltaba sollozos. Ella era consciente que si la prueba no era pasada, no nos veríamos jamás y menos si nosotros nos decidíamos por elegir a otro niño o niña.

Luego, con mucha timidez abrazó a Ross. Me sentí un poco… fuera de órbita. Sumida en mis pensamientos cuando sentí que su abrazo fue tan fuerte como si fueran ya familia. A pesar de que se conocían mucho menos, Roser estaba distinta, parecía más débil. Y Mindy también que empezó a derramar lágrimas como si no hubiera un mañana.

Al final, Mindy se tuvo que llevar a Roser adentro porque ya era la hora de dormir para los niños y yo Ross tuvimos que volver al auto solos, confundidos y un poco apenados.

El viaje fue silencioso y corto. La lluvia comenzó a caer por el parabrisas formando algunas ondas con el agua, Ross tomó mi mano y entrelazó su mano con la mía mientras pasaba los cambios.

Comencé a sacar conclusiones, porque estoy loca.

Parte de mí lo está, realmente. Pero las pastillas que tomo cada día, vuelven a esa parte vulnerable y lejana.

Alison, Alison quería tener muchos hijos con Ratliff pero algo le impedía tener hijos con él. No enfermedades, no situación, si no el mismo Ratliff que creo –ya que es solo una conclusión- tiene un tipo de fobia a ser padre. Nada más… lo pienso.

Lauren, Lauren dice amar a Riker pero tengo la sensación de que una parte de ella se siente obligada a hacerlo y viceversa, el cual, el intermediario por esta obligación sería Anthony, lamentablemente.

Kurt, y ahora que lo pienso hace mucho no pienso en él… está loco. Drogas, alcohol, traición, amor y luego homosexualidad… aún podría creer que tenía un serio problema psicológico por la bipolaridad pero ese no es mi problema.

Mi problema vendría siendo Jake, que a veces de verdad pienso que se hizo Gay por mí, porque al verme con Ross se rindió. Pero también lo veo muy enamorado de Kurt… cada día poniéndose el apellido del otro.

Que horribles pensamientos estoy visualizando ahora… No es lindo.

Violeta… ella por supuesto que ama a Rocky, pero está en una especie de obsesión con “Aléjense todos los hombres, estuvieron a punto de casarme a la fuerza y joven, así que ahora solo disfruto mi soltería. Viva la vida. Viva la soledad. ¡Tomar, comer y follar!” Y pasarían unos cuantos meses o quizás años para que ese lema se le borrara de la cabeza.
Violeta ya no era la misma.

Rocky… Rocky quedaría calvo si se seguía poniendo productos en la cabeza.

Josh… Josh es un idiota. Pasa todo el día trabajando y pegado lo más que puede a Rydel, como si se le fuera escapar en cualquier momento. Y más encima estoy segurísima que piensa que yo le oculto algo, ya que según Rydel no para de hablar de mí y a veces se queda ausente pensando.

Ross… Ross…

No puedo evitar mirarlo y sonreír cuando pienso en él. Él me sonríe de vuelta y me aprieta levemente la mano en forma de cariño.

Ross me ama y yo lo sé. No necesito sacar conclusiones de ningún tipo, es demasiado obvio, demasiado notorio y demasiado mágico.

Lo amo, me ama. Y eso suficiente para comenzar mi nueva vida. Lejos de mentiras, problemas, y cualquier tipo de mala circunstancia.

Antes de conocer a Ross mi único chico en la vida era Jake, con quién miles de veces había fantaseado tomándonos las manos, dándonos besos mágicos detrás de los árboles de la escuela, paseando, casándonos, teniendo hijos (y el proceso de este) y siendo felices para siempre.

No había nadie más.

Pero a veces, el cerebro te juega una mala pasada y no te deja distinguir el sentimiento de “amor” y el de “encanto”.

Yo solo estaba encantada de Jake. Estaba encantada de que fuera tan guapo, de que fuera mi mejor amigo, de que fuera amable, encantador, alegre, risueño y todo eso que era Jake.

No me di cuenta de que era solo encanto hasta que conocí a Ross.

Él es… Impresionante.

Me falta el aire de solo pensarlo, de solo imaginarlo. Él es simplemente todo lo que necesito en mi vida. No necesitaría nada más que él incluso si fuera pobre.

En las buenas y en las malas siempre con él, aunque estuviéramos en un callejón oscuro peligroso y no tuviéramos ni hogar.

Todo con él era suficiente.


No sé cómo, no sé por qué y ni sé en qué momento nos bajamos del auto besándonos chocando con todo y riéndonos como locos. Como si aún fuéramos adolecentes.

Nos acostamos en el sofá para ver una película de terror que Ross había insistido en ver, aunque yo no tenía muchas ganas de verla, pero quería estar al lado de Ross, necesitaba a Ross a mi lado.

Pero estaba nerviosa, me sentía incómoda. No yo… si no, otra cosa. La mano de Ross estaba sobre mi cintura y mi estomago parecía moverse o revolverse.

Traté de calmarme pensando que era un ataque de histeria el que se avecinaba. Pero no era así, porque de alguna manera sabía que no podía ser eso.

Me acurruqué más contra él y me beso la frente. Justo al lado de mi cabeza vi algo verde, lo observé bien y me di cuenta de que era el elástico con el cual había estado jugando Roser.


Última conclusión del día… A Roser, su antigua familia, la maltrataba. 

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JELOU EVRIVARE $_$ COMO LES BAILA? LES BAILA EL CAÑO? LES BAILA SALSA? LES BAILA LA CONGA? $______$ GRRRR.
Hoy me siento...con la mente terriblemente sexy, sensual, no se que me pasa, incluso en una parte de la novela escribí:
"Tu: Dices algo Lynch... ¡Y te metó los dedos en el enchufe!"

Y bueno, después de que me dí cuenta de lo que había escrito y lo mal que se leía me reí una hora en la cual no escribí nada y solo me reí, me rei y llegué a la conclusión de que estoy loca igual que Rayis, me pasa porque no me tomo las pastillas U-U' 

Quiero dar las gracias por sus lindos comentarios y visitas y buenas vibras, les quiero dar a todas la nuevas una gran bienvenida y ahora voy a responder un poco de comentarios al azar: Aquí va, BEIBIS:

~Danny, pues acertaste, solo respondo la mayoría de comentarios creativos xD ¡felicidades! DING DING DING RESPUESTA ACERTADA! QUE PASE LA MODELO!! XDD SALUDOS! :DD
~Vanessa, que bueno que te haya gustado la novela :3 *TIRANDO CHOCLITOS DE FELICIDAD*
~Dana, ya no eres egoista pero... hueles aún a pan? :o
~Camila Gomez, te quedarás con la duda si rayis está embarazada o no! *risa malvada* #CAMILARULES
~Ginnaly, Javier está solitario? Pues que se compre un gato! tiernos y amorosos :3 #WILOBGATOS xD<3
~Flor, apenas tengas What'sapp te agrego :') sin ti no será lo mismo
~Angle, BIENVENIDA! AHORA ME CAES BIEN! #NOALASFANTASMAS xD
~Lorena Velarde, te extrañé, tus comentarios siempre me hacen querer seguir escribiendo como loca, no te pierdas!! Te tiro un choclo de amor <3
~MariJoseR5 juroq ue si tu hubiera visto me hubiese matado de la rsa con tu reacción xD nanai por la caida :c <3
~Floppy, estaba leyendo como una foca tu comentario xD, no terminabas nunca de escribirlo dios! XDD te tiro un choclo con mucho love<3
~Hola Agus, la verdad se me hace imposible subir capitulos más seguido por falta de tiempo :/ trataré de subir más seguido pronto pero por ahora solo puedo contar con una capitulo largo cada dos semanas, saludos <3 :33

El Próximo capitulo es el 7 de Junio, en la noche :3 así que ustedes chicas, todas moviendo el rabo ._. okno pero ese día se sube el cap xD

Para las que tienen dudas: 
El grupo de facebook se llama "Mi vida vuelta de cabeza (Lectoras sensualonas"
Mi nombre en facebook es "Vania Almendra" (les saldrán dos facebook, hay uno que tiene la portada de 5sos, bueno, ese es en el que agrego lectoras) 
Mi twitter es @TelxiIsWeird

¡Me hago publicidad!
Bueno, todas saben de que Under faces, ya está en wattpad (Niall Horan y tú)
Pero ahora, tengo otra historia que comenzaré hoy mismo en wattpad: ¿Realmente somos Rayita? 

AGREGUENLA A BIBLIOTECA (8) Y DENLE UN VOTO QUE ESTARA BIEM WENA(8)

Eso no rimaba(8) PERO SOY BUENA RAPERA(8)

OU LLEAH. 

Me despido bloggervidentes :3 VOMVOALLASH :3

PD: Capitulo dedicado a Delfina, Ariana y a Edith que estuvieron y están de cumpleaños. 
¡FELIZ CUMPLEAÑOS! :D <3