sábado, 16 de agosto de 2014

Epílogo

Durante muchos años, fui sumisa de una enfermedad que me habían provocado otros. 

Fui tonta. 
Pero pienso que no soy a la única que le ha pasado...

Por alguna razón, cuando a las personas le dicen que tienen alguna enfermedad... se enferman más. No quieren hacer nada, ni moverse porque piensan que será en vano. Que la enfermedad los tragará hasta la muerte. Pero no es así. 

En mi caso, había pensado que en cualquier momento llegaría un ataque de histeria que me dejaría muerta por un ataque cardíaco o que en algún momento me volvería loca. Porque me lo habían hecho creer así. 
También pensé, que me quedaría sin poder tener hijos para el resto de mi vida, que no había ninguna esperanza de que eso pasara. 

Pero también estaba equivocada. 

Había pensado, que las pastillas que tomaba para calmarme me hacían bien, que estaba mucho más tranquila, y que sin las pastillas estaría mal... Pero no era así tampoco, las pastillas me hacían más daño y más falsas esperanzas de dejarlas para estar bien. Mientras que solo me faltaba creer y poner mucho más de mi misma para mejorarme. 

Al ver a Ross allí, vulnerable, me hizo recordar cuantas veces yo había estado en su lugar. Y cuantas veces el había estado junto a mí en esos momentos. Por eso decidí ser fuerte. 

Decidí cambiar mi pasado y mi presente, para estar bien para él. Ahora había un bebe en camino, y Roser también estaba en nuestro futuro. Aunque me hubieran quitado a Roser de tan mala manera, la obtendría de nuevo, estaba segura de aquello, haría todo lo posible para volver a tenerla como mi hija. 

Tomo la mano de Ross, está tibia, apenas. Sus ojos están cerrados pesadamente y su respiración es lenta y profunda, como si solo estuviera tomando una simple siesta. Pero esa siesta podría tomar días... semanas... meses... años. Cierro los ojos y ahuyento esos pensamientos, esto es solo un susto pasajero. Él despertaría y estaríamos bien otra vez, y podríamos volver a nuestra vida normal, con Roser y esperando a nuestro bebe. Que por supuesto, se llamaría tal cual como el querría. 

Me pongo a su lado, y entrelazo mis dedos con los suyos. Imaginando que los aprieta, que me abraza después de unos segundos, diciéndome cuanto me quiere.

Lágrimas comienzan a bajar por mis mejillas, es imposible no llorar después de lo que estamos pasando. Imposible no extrañarlo ni imaginar que en cualquier momento despertará. Pero cuesta confiar que lo hará y que luego no lo haga, dejando miles de sueños e ilusiones rotas en su camino... 

Pienso en nuestra historia. 

La primera vez que nos vimos... 
La primera vez que nos conocimos...
La primera vez que me dio un regalo...
La primera flor...
La primera vez que nos dijimos "mejor amigos" el uno al otro...
La primera vez que se puso celoso...
La primera vez que me puse celosa...(Que por cierto, lo odié)
La primera vez que nos sonreímos con algo más de amistad...
La primera vez que me defendió...
El primer beso...
La primera declaración...
Nuestra primera vez...
Nuestra primera pelea...
Cuando nos separaron... 
Cuando volvimos a encontrarnos...
Cuando de a poco fuimos enamorándonos...
La primera vez que nos dijimos te amo...


No.
Claro que no.


Nuestra historia ha sido especial desde un principio, nuestra historia podría inspirar a muchas personas... Nuestro amor perdura en el tiempo desde la adolescencia y cada día crece más y más. 

Le beso la mejilla y cierro los ojos junto a él.

Esta historia, no termina tan fácilmente


Fin.
Del pasado. 




~Por Telxi~
(Cómo verán, la historia no termina tan fácilmente. La historia continúa con una nueva temporada, en un blog en el que pronto anunciaré. Gracias por sus comentarios y su apoyo en estas temporadas, son lo mejor y jamás podré agradecerles cuanto me han cambiado la vida. Muchas gracias por todo, y también por sus hermosos comentarios)
Hasta pronto little ladies<3



viernes, 18 de julio de 2014

Capitulo n°150 "Es hora"

Así es como mi vida se fue abajo en solo un par de días.

Bienvenida al mundo de ______(tn) Lynch, donde todo le sale mal desde tiempos inmemoriales

Por eso después de llorar toda la noche sin atinar a nada, y después de que Riker me llamara para decirme que Ross había tenido un grave accidente automovilístico me fui directo a Riverside.

Por eso me encuentro aquí, como un alma desolada que se extingue poco a poco.

Me tiro a llorar otra vez, lágrimas corren desesperadas a través de mi rostro. ¿Por qué no me suicidé a los dieciséis? Mi muerte hubiese sido mucho mejor para todos.

Lucho contra eso, el bebe está en peligro si enloquezco y caigo en un ataque de histeria, no es solamente mi vida, son dos vidas. Me recupero de a poco pensando en que mierda iba a ser de mi vida desde ahora.

Me concentro en evaporar el ataque de histeria que quiere explotar dentro de mí, me siento y me agarro el abdomen con las manos, respirando calmadamente y recordándome que tengo una vida por la cual luchar, una pequeña vida.

Mi celular suena otra vez y ahora lo contesto, me calmo como una persona normal y trato de convencerme a mi misma que escapar de los problemas solo empeorará las cosas.

Tu: ¿Hola? –digo apenas descuelgo.
Josh: ______(tn) –dice pareciendo estar calmado-. ¿Estás bien?
Tu: Si –digo reprimiendo las ganas de llorar.
Josh: ¿Dónde estás?
Tu: En Riverside, en el cementerio.

Josh guarda silencio, pero poco después habla temiendo que le cuelgue.

Josh: Voy para allá, he sacado los pasajes para Canadá…
Tu: Bien, gracias.

No dice nada más, se queda callado pero no cuelga, el silencio perdura unos treinta segundos antes de que me diga un simple “Te quiero” y me cuelgue.

Suena dolido en ese simple “Te quiero” pero debe ser porque es difícil tener una hermana como yo, siempre con problemas, siempre con tragedias, siempre tan… histérica.

Josh llega media hora después, no dice nada, solo llega, me ayuda a pararme del suelo y me abraza de camino al auto, yo tiemblo bajo sus brazos, el dolor me carcome y la garganta me duele por las lágrimas reprimidas.

Josh: Entró en un estado de coma… -me dice después de un rato, en el auto.

No digo nada, solo contengo las ganas de gritar al cielo “Hey, tú bastardo, ¡¿Por qué me odias?!”.
Josh lleva unas maletas con ropa, de seguro piensa irse directo al aeropuerto, y es así.

Cuando llegamos al aeropuerto Rydel está esperándonos allí, apenas la veo corre a abrazarme con los ojos rojos por las lágrimas. Los medios de prensa están allí pero los esquivamos estratégicamente, nos dirigimos inmediatamente a validar el vuelo.

Mientras esperamos en la taza de embarque, veo a una chica que me mira desde el otro lado, tiene el pelo negro, blanca, ojos verdes y pecosa. La conozco, pero no sé exactamente de dónde, la he visto e incluso he hablado con ella pero ¿Dónde?¿Cuándo?¿Cómo?

Sigue mirándome y me incomodo, debo estar hecha un desastre para que la chica me mire así, pero más que admiración por la cosa que estoy hecha, veo preocupación en sus ojos. Se levanta y camina hacia mí, me da un poco de miedo, ¿Y si es una periodista? ¿Y sí es una loca? Pero no lo es, cuando se acerca, me sonríe dulcemente, con hoyuelos en sus mejillas.

Fernanda.

Casi me sobresalto, está muy grande y cambiada, ya es casi adulta y parece muy feliz y segura de sí misma.

Fernanda: Hola… -me dice apenas.

No le digo nada, solo voy y la abrazo. No me importa si estuvo del lado de otra persona cuando estuve mal, no me interesa, fueron años sin verla y casi ni recordarla, y es mi prima.

Fernanda: Lo siento… -susurra contra mi pelo.
Tu: Descuida –digo apenas.
Fernanda: Me enteré de lo que pasó… enserio lo siento.

Solo la abrazo más fuerte, pero no está dispuesta a quedarse en silencio.

Fernanda: Tú puedes, ¿Sí? Has sido fuerte, muy fuerte tu puedes superar esto y todo estará bien, te lo prometo, tienes el control de tu vida…

Me quedo en silencio, la voz del micrófono suena inundando la taza, anuncia que el vuelo con destino a Marruecos está a punto de salir, Fernanda me suelta despacio, como con miedo a perderme, pero me sonríe dulcemente.

Fernanda: Es mi vuelo… debo ir –asiento-. Ten una buena vida, y cuida a esa cosa –dice sonriendo con ternura y tocando mi abdomen.
Tu: ¿Te volveré a ver? –le pregunto un poco confusa.

Ella solo se encoge de hombros y me besa la mejilla. Se despide con una sonrisa y desaparece por la puerta. Quizás cuando la volvería a ver…

Pero me quedo pensando, pienso en lo que me había dicho, y me doy cuenta de algo estúpido.

¿Cómo había sido tan tonta?

Siempre había tenido el control de mi vida, desde que escapé de mi antigua casa, y siempre había esperado que mis problemas se solucionaran solos, pero… era tiempo de que yo lo hiciera, ¡Tenía el control de mi vida! ¡Había sobrevivido a cosas peores! Esto no era nada, esto tenía solución, no era el fin del mundo.

Josh: _____(tn), vamos –me interrumpe apareciendo a mi lado y me mira-. ¿Estás bien? –asiento.
Me toma la mano y me dirige hacia la puerta de embarque de nuestro avión y mientras salgo me decido de algo.

Me limpio los ojos, las lágrimas secas desaparecen y suspiro mirando el avión con destino a Canadá.

Ross siempre ha estado conmigo, tanto en las buenas como en las malas, siempre ha estado sobre todo en las malas, y me ama. Y yo lo amo, ahora nuestro bebe estaba en peligro, Roser también y él también.

Y aunque duela que sea así, yo estoy firme. Y puedo hacerlo, puedo salir adelante y lo haré.

Camino decidida tomando el control de mi vida.
Olvidándome de las enfermedades y los problemas.
Es mi turno de preocuparme y ayudar a Ross a salir adelante.
Es mi turno de tomar las riendas.
Por Ross, por mí, y por mis hijas.

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¡Hola choclitos de mi corazón! :3 ¿Cómo les baila la vida? ¿Les baila el caño así bien sensualon? Porque debería hacerlo, créanme >:3
Estaré haciendo Twittcam en un par de minutos donde responderé preguntas, comentarios, y les daré una gran sorpresa *-* Pero para eso tienen que verla, y si no pueden no se preocupen :3 La guardaré y la subiré a Youtube para que se enteren. 
Perdón por no subir antes pero tuve un bloqueo de los mil choclos! D: pero ya todo bien :33 Saludines y choclines <3

Siganme en Twitter: @TelxiIsWeird
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Siganme como pedofilas...
OKNO

UN BESO! :D

-Por Telxi la seguidora-

domingo, 29 de junio de 2014

Capitulo n°149 "Siempre"

Me reí, me reí fuerte. Como nunca me había reído, pero… el doctor no se reía. Paré de reír inmediatamente, sintiendo como me ruborizaba y el estomago me tiritaba de nervios, el sonrió.

Mierda.
Mil mierdas.

No sabía cómo reaccionar y el tampoco como hacerme reaccionar, estaba completamente en shock, más en shock que toda mi vida, mi vida, mi vida, nuestra vida.

John: No es aún confirmable que tu embarazo esté funcionando bien, últimamente estabas tomando esa pastilla y has tenido ataques, lo que dificulta el crecimiento del feto y si es que… él puede sobrevivir.

No sabía que decir, apenas me habían dado un hijo y ya me lo estaban quitando.

John: Pero no es nada seguro, por lo tanto haremos una ecografía ahora mismo.

Se levantó de su asiento y abrió la puerta para que saliéramos a las salas de ecografías, caminamos en silencio hasta el segundo piso. Mis manos estaban sudando y mis piernas estaban temblorosas, ¿Cómo se supone que tenía que reaccionar? ¿Qué le diría a Ross? O más bien… ¿Qué me diría él a mí?

Entramos a una sala oscura, aunque con suficiente luz, el doctor me hizo acostarme en la camilla y empezó su revisión.

***
Días después las cosas iban de mal en peor, John no me había llamado para confirmar los exámenes, no le había podido haber dicho a Ross lo que pasaba, por miedo a que el bebe ya lo hubiera perdido, y causarle un daño así no me lo perdonaría.

Mindy desapareció por completo y no llevaba donde encontrarla, la nueva mujer que trataba mi caso era un asco, la mujer más horrorosa y pesada del universo que no dejaba de buscar excusas para quitarme a Roser.

Ross y yo habíamos peleado porque no le decía lo que estaba pasándome, aunque si hubiera sabido exactamente, quizás lo entendería.

Pero díganme, ¿Qué hubiese pasado si le decía que estaba embarazada? Se pondría feliz, y si John me avisaba que lo había perdido ¿Qué hubiese pasado después?

Me sentí fatal. Todo se estaba derrumbando de a poco. Luego la gira en la que Ross debía irse sorpresivamente, jamás me dijo, aunque según él si me avisó.

Me quedé sola, esperando la llamada de John, la llamada de la señora más pesada del mundo quién tenía a mi Roser. A Ross, que no aparecería por dos meses, y bueno… allí quedé.
Pero vamos al punto del clímax, donde todo comienza a terminar de derrumbarse.  

Ese día me veía por fin con Roser, jugábamos a las muñecas, estaba muy contenta porque jamás había tenido muñecas propias, pero yo le había comprado tres y bastante bonitas. Reíamos sin parar en la alfombra de la sala de estar, el día estaba un poco nublado al igual que las últimas semanas después de que fuimos a la playa.

Recibí una llamada a la mitad de la tarde, era Ana, la nueva mujer que llevaba mi caso de adopción.

Ana: ____(tn), voy por Roser –me dijo tajante.
Tu: ¿Qué? –le pregunté confundida mirando el reloj, según el aún me quedaban unas buenas horas antes de ir a devolverla al hogar.
Ana: Estabas ganándote la tutoría, ¿Cómo has podido ocultarnos una información así? –bramó.
Tu: ¿De qué hablas? –dije incorporándome.
Ana: ¡¿Tienes claro que una mujer embarazada no puede adoptar, no?!

Me quedé en silencio, claro que lo sabía. ¿Pero cómo se habían enterado? Aún estábamos en exámenes, aún no se podía confirmar nada y ella estaba ya echándome en cara algo de lo que yo ni estaba segura.

Ana: Olvídalo, ten a Roser lista.

Y cortó.

A los pocos minutos, todo pasó en cámara lenta.

Ana llegó y apenas le abrí la puerta entró y arrasó con todo, tomó bruscamente la mochila de Roser y botó las muñecas que le había comprado, luego la tomó del brazo a ella y la tironeó hasta la puerta.

Roser me gritaba que no la dejara. Yo le gritaba a Ana que tratara a Roser con más cariño, que tuviera cuidado. Ana me gritaba que era una mentirosa y que ni me acercara a la fundación de nuevo.

Roser trató de escapar de ella, pero cuando lo logró se tropezó por sus piernas incapacitadas. Lágrimas corrían por sus mejillas y por las mías también. ¿Por qué todo lo que quería me lo arrebataban tan bruscamente? Vi como el auto se alejaba, y como los gritos de Roser se escuchaban a lo lejos.

No lo aguanté, y entré corriendo a la casa a gritar de impotencia, no me podían quitar a Roser, ¡No me podían quitar a Roser! Mi celular sonó, era John.

Me tranquilicé antes de contestar, para sonar normal y no tan enrabiada como estaba realmente.

John: Hola ____(tn), ¿Cómo estás?
Tu: Bien, gracias ¿Y usted?
John: Bien, gracias –dijo el haciendo sonar la garganta-. Bueno, te tengo las noticias, ¿Las quieres?
Tu: Adelante –dije insegura.
John: ¿Segura? –no contesté, el prosiguió-. Bien, por suerte el bebe sigue vivo, aunque en malas situaciones de desarrollo por las pastillas, el alcohol y los ataques de histeria que te han dado. No te voy a mentir ____(tn), si llegas a tener un ataque de histeria más, podrías matar al bebe de presión… Y no queremos eso, por lo mismo vendrás cada semana a tratarte con una psicóloga, y dejarás de tomar las pastillas que te di, así todo seguirá normal. Debes aprender a calmarte cada vez que sientas que te esté dando un…

Todo se fue a negro, gris, azul, blanco, verde, violeta, rosa, todos los colores posibles, caí de rodillas al piso, y luego al suelo, el celular quedó a un metro de mí, el doctor aún seguía hablando pero yo no escuché nada.

Lo estaba matando, matando a mí bebe sin saberlo si quiera… Y Roser, ¿Qué iba a pasar con Roser? No la iba a dejar sola, le había prometido una familia, le había prometido estar juntas, que nadie más le haría daño, sin embargo fui yo misma la que le hizo daño. Y dejé que Ana le hiciera daño.

¿Y Ross? Me había dicho que no podía tener hijos, me había hecho hacer la entrevista para adoptar, di lo mejor de mí aunque me ha costado, me encariñé y ahora… simplemente todo a la mierda… simplemente todo, a la mierda.

La llamada del doctor se cortó unos cinco minutos más tarde de que yo no le contestara, se hizo un poco de noche y las gotas comenzaron a caer. Y yo simplemente seguía allí como una loca, a la mitad de la alfombra, tirada como si estuviera muerta.

La llamada que finalizó mi día llegó una hora después, a mi celular, era Ross. Le contesté con el altavoz, no estaba de humor ni para moverme.

Ross: Hola…
Tu: Ross… -sentí como las lágrimas se acumulaban otra vez en mis mejillas.
Ross: Tranquila… -me calmó.
Tu: ¿Te has enterado? –dije asustada.
Ross: Sí, John me lo ha dicho…

Una rabia se acumuló en mí de a poco y luego, de golpe. Comencé a llorar sin parar, sentía el dolor desde lo más profundo del estomago, y no tener a Ross cerca mí me hacía sentirme peor.

Tu: Como lo siento –sollocé-. Lo siento tanto –susurré.
Ross: Shhh… -me calmó-. Todo está bien, saldremos de esto juntos.
Tu: ¿Cómo? –sollocé-. Ross te he echado a perder la vida.
Ross: ¿Qué? No…no como dices eso…
Tu: Desde te conozco Ross lo único que he hecho es darte problemas, una vida normal Ross… Es eso lo que te mereces, lo que nos merecíamos… lo dos, algún día llegar y decirte que estaba embarazada y los dos muy felices, ambos, normales sin ninguna enfermedad de por medio.

Supe que Ross estaba manejando un auto cuando escuché por el celular los autos pasar por su lado, quedó en silencio, luego escuché su voz temblorosa.

Ross: Estás en lo incorrecto ____(tn), jamás me has sido un problema, jamás he deseado una vida más normal que la que tenemos hoy en día, no deseo nada más que estar contigo… por favor créeme.

Me quedé en silencio, ahogándome con el dolor de las lágrimas que reprimía en la garganta.

Ross: No me importa nada, pase lo que pase siempre estaremos juntos, ¿bien? Siempre ____(tn).
Tu: Siempre –concluí tratando de sentirme mejor.

Una bocina se escuchó a través del celular y un frenazo.

Tu: ¿Ross? ¿Estás bien? –pregunté incorporándome.
Ross: Sí pero… -otro bocinazo-. No, no me siento bien…
Tu: Ross para, estaciónate –dije preocupada.
Ross: Sí, lo haré… mierda.
Tu: ¿Qué? –dije asustada.
Ross: ____(tn) yo… -se escuchaba su voz temblorosa, estaba llorando.
Tu: Ross no llores, cálmate por favor –susurré también otra vez con lágrimas a punto de desbordarse.
Ross: ¿Recuerdas? Siempre juntos.
Tu: Sí –dije asustada.


Y luego todo terminó, otro bocina se escuchó, un frenazo, y luego un ruido explosivo.


-Por Telxi- 

sábado, 7 de junio de 2014

Capitulo n°148 "El comienzo del Fin"

Antes que todo, quiero informar de que el próximo capitulo estará el 21 de Junio, y que las quiero mucho<3 Otra cosa, es que las respuestas a los comentarios las escribiré en la misma entrada, asi que en un par de horas o quizás mañana si dejaste un comentario revisalo y si algo extraordinario pasa, mi respuesta estará alli *0*

PD: ¡Capitulo dedicado a Miguel Rosales, MariJoselR5 y a FLORELI! ¡FELIZ CUMPLEAÑOS! *Tira muchos choclos de amor y felicidad*

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Fue el día más lluvioso de toda mi vida, aunque no dejo de pensar en que lo vi más lluvioso porque estaba triste. No había ido a un cementerio desde… años, muchos años atrás.

Riverside, quedaba exactamente a 94 kilómetros de Los ángeles, y el viaje hasta allá me duró una hora exacta, aunque hubiese sido mucho más rápido si no hubiese estado lloviendo a cantaros.

Pero qué más daba. Mientras más me demorara, mejor.

Mi celular sonó por decima sexta vez, y por decima sexta vez, colgué sin contestar. No quería saber nada de nadie, solo quería estar conmigo misma y pensar un rato.

Me sentía extremadamente sentimental y perdida. Como esas veces de las que tienes pena pero no sabes por qué, aunque tu subconsciente si lo sabe pero no eres capaz ni de decirlo. Cuando tu mente ronda por algo en lo que no sabes exactamente lo que te hace sentir, como cuando sientes que todo se va a venir abajo.

Así me sentía.

Y no me importaba nada. No en ese momento.

Cuando te das cuenta que cometiste un error, lo reproduces una y otra vez en tu mente. Y toda mi vida se estaba reproduciendo una y otra vez en la mía. Como burlándose. Cómo diciendo “Mírate, ¿Y aún así piensas que te mereces todo lo que tienes ahora?” Y no era un ataque de histeria lo que me hacía pensar eso. Sabía, de alguna manera de que era consciente por primera vez en la desesperación.

Otra vez mi celular sonó. Corté.

¿Qué harás ahora? ¿Qué harás ahora?

No había oportunidad de nada. No podía decírselo a nadie.
Si solo me hubiese enterado antes, si solo… pero no pasó, no hubo nada que me diera señales de lo que pasaba y yo como tonta cagándola una y otra vez.

Por eso me dirigía a Riverside, a hacer algo que jamás había hecho ni que jamás hice, Pero quería hacerlo.
Iba a visitar a mi verdadero padre a su tumba, en el cementerio de su antiguo hogar, Riverside.

Riverside no era tan grande, era un tipo condado, en el estado de California bastante bonito y elegante y hogareño. Lejos de paparazis ni tanto revoltijo, era perfecto para vivir.

El cementerio quedaba casi a la orilla del condado, era un tipo parque con lápidas levantadas aunque sin estatuas ni gárgolas espeluznantes que a veces se ven en los cementerios. Era un lugar perfecto para descansar, con sus hojas amarillas por el suelo de los árboles otoñales, y la llovizna lenta que caía desde el cielo, que lo hacía ver como si las gotas flotaran.

Dejé mi celular en el auto y saqué las flores que había comprado en Los ángeles. Emprendí camino hacia la última parte del cementerio, según Joe, estaba en una orilla y casi de los últimos.

Mientras caminaba, me imaginaba a una niña con su padre, dándole todo el amor y cariño que Joe decía que nuestro padre le daba. Jugando, riendo, haciendo cosas que hacen los padres con sus hijos.

Una familia normal. Keyciren, Josh, Joe, Destiny, Alison, yo, y quién sabe quién más con mi padre y mi madre.

Siendo una familia normal.
Unida por la música y el amor.

Pero jamás pasó.
Jamás pasará.
No existió.

Cuando llegué a la última fila y al último rincón de la izquierda me encontré inmediatamente con la lápida.

Robert Emmanuel Holt Naviara.
1970-2010.

40 años. Solo 40 años y… muerto de un infarto. Si hubiera llegado hace 10 años aquí, lo más probable es que lo hubriese alcanzado a conocer. Pero en ese entonces yo estaba al otro lado del mundo, fingiendo ser una chica normal con una vida normal y padres reales y sinceros.
Toda una farsa.

Y pensar que ahora yo estaba siendo la mala. Yo estaba destruyendo mi familia, mi propia familia.

Dejé las flores en forma de abanico a los pies de la tumba y me senté frente a la lápida. Observándola atentamente.


Todo había comenzado solo una semana antes.

¿Les cuento la historia?

Entonces aquí vamos, volvamos una semana atrás, cuando mi vida había tomado un rumbo diferente y parecía mejorar, y ahora, se estaba derrumbando.

Martes, 7 de mayo.

El viento soplaba levemente en la playa de Santa Mónica, las olas chocaban contra algunas rocas y el clima parecía estar perfecto. Aunque el aire soplaba frío, el calor del sol parecía fusionarse y entonces el clima estaba tan perfecto que no sabía si el clima era frío o caluroso.

Perfecto.

Lauren, a mi lado parecía disfrutar ver a Roser haciendo figuritas en la orilla del mar y refunfuñar cuando las olas llegaban y borraba sus dibujos.

Alison, a mi otro lado, tirada en la toalla parecía disfrutar del sol, pensando que iba a quedar un poco bronceada.

Lauren: Es lindo estar aquí y librarse un tiempo de ser madre –dijo estirándose y colocándose sus gafas por encima del cabello.
Alison: Habla por ti –susurró claramente un poco herida.
Lauren: Claro, aunque _____(tn), ¿Tengo que tomarte como madre? –dijo señalando a Roser.
Tu: No lo sé –sonreí.
Alison: Roser es muy linda –comentó poniéndose boca abajo.
Tu: Lo sé.
Lauren: Y muy inteligente.
Tu: Lo sé –sonreí.
Lauren: Suenas como una madre orgullosa –rió-. Me gusta.

No supe que responder. Exactamente no sabía si me gustaba o no, pero de que me sentía orgullosa de Roser, no había duda.

Lauren: Anthony está cada día más parecido a Riker, duermen igual, comen igual, a veces ven una luz brillante aparecer por un lado y la siguen con la mirada como gato. Son… padre e hijo –se encogió de hombros riendo.
Alison: Efo ef ferga –dijo Alison.
Tu: ¿Qué?  -reímos.
Alison: Eso es verdad –dijo levantando su cabeza de la arena.
Lauren: Aprende a modular, rubia –rió.
Alison: Apréndete mi nombre, morocha –rió.
Lauren: Aprende a acordarte de que eres rubia.
Alison: Aprende a acordarte de que tengo nombre.
Lauren: Teñida.
Alison: Vieja.
Lauren: Inmadura.
Alison: Tonta.
Tu: Paren.

Ambas se quedaron completamente mudas al instante, me sentí como si tuviera el completo control sobre ambas. No pude evitar soltar una risita y que las dos me sacaran la lengua.

Roser llegó corriendo dificultosamente hacia a mí con algo en sus manos, se sentó a la altura de mis manos y me mostró.

Roser: ¡Mira! ¡¿Qué es?

Dentro de sus pequeñas manitos había pequeñas conchitas bastante brillantes y de colores, Lauren le sonrió.

Lauren: Son pequeñas caracolas.
Roser: ¿Existen tan pequeñas?

Alison asintió, haciendo que Roser sonriera. Lauren suspiró y tomó su celular que estaba sonando.

Lauren: Hola –contestó-. Ugh… Riker –bufó-. No te puedo dejar a cargo todo un día… ¡Aprende! Bien, voy para allá… No Riker, no me bronceé para ti… No me tocarás ni un pelo… ¡¿Estás insinuando que soy peluda?!. –exclamó-. ¡RIKER LYNCH, ESTÁS EN PROBLEMAS! –gritó antes de cortar.
Bufó irritada y tomó sus cosas, levantándose.

Lauren: Me tendré que ir a casa, el inútil de Riker aún no sabe como cambiar un estúpido pañal. Así que iré a casa cambiaré el pañal de popo de Anthony y el mismo pañal… ¡PASARÁ POR LA CARA DE RIKER! –gritó con furia.

Alison tomó a Roser por sus hombros y le tapo los oídos negando con la cabeza. Le pegué a Lauren en la pierna.

Lauren: Lo siento –susurró-. Como sea, las veo luego chicas –sonrió y le dio un peso a Roser en la mejilla antes de irse.

Alison negó con la cabeza mientras ponía los ojos en blanco. Lauren jamás cambiaría.

Unas horas más tarde, Alison se había ido con Ratliff a la casa de su suegra para cenar y yo me quedé con Roser un rato más mientras la veía hacer un castillo de arena bastante deforme, pero lindo.

En ese momento, lo que me sorprendió fue la llamaba de Mindy. Últimamente, Mindy y yo nos habíamos hecho amigas intimas, y todo entre nosotras era juego y risas, pero esa llamada fue diferente y desde un comienzo, debí saber que las cosas iban mal.

Tu: ¡Mindy! –sonreí mientras contestaba.
Mindy: _____(tn)… -dijo un poco dudosa.
Tu: ¿Pasa algo? –dije mientras eliminaba mi sonrisa.
Mindy: Me han sacado de tu caso… ya… no manejo tus trámites.
Tu: ¿Que quieres decir? –me incorporé.
Mindy: Yo ya no soy la… abogada de tu caso, otra lo maneja ahora, es decir… ya no tengo medios para hacer de que te den la custodia de Roser.

Me quedé en seco. Eso significaba menos probabilidades de que la fundación y el estado me dieran la custodia de Roser, sin Mindy diciendo cosas lindas y buenas de mí…

Tu: ¿Ha habido algún problema?
Mindy: bueno… han pillado nuestra amistad, es eso.
Tu: Oh.
Mindy: Pero no te preocupes, haré lo posible para que la otra que maneje tu caso sea extra simpática, incluso más que yo y quizás, más fanática.
Tu: Eso es imposible –reí.
Mindy: Lo sé –rió, pero su risa se fue extinguiendo poco a poco-. Como lo siento, _____(tn)…
Tu: No te preocupes, eso nos pasa por ser buenas amigas…-traté de hacerla sonreír, al menos sentir que sonreía.

Pero eso no pasó.


Miercoles 8 de mayo…


Me desperté por los besos que Ross dejaba en mi cara, me molestó un poco porque tenía la mano justo encima de una de mis… Omitamos esa parte.

Aunque si hubiese sabido que esa podría ser la última vez que lo hiciera… no me hubiese molestado tanto.

Tu: ¡Saca la mano! –exclamé sorprendida.
Ross: Lo siento –dijo apretándome a propósito.
Tu: ¡Ross!
Ross: Ya… -dijo riendo y separándose de mí-. Era tentador –se encogió de hombros.
Tu: ¡Tentador tu trasero! –fruncí el ceño.
Ross: Es todo tuyo –me guiñó el ojo.
Tu: ¡Ross!
Ross: Alguien amaneció testaruda está mañana –rió y me besó la mejilla.

Le sonreí mientras me estiraba en la cama y salía de un salto de ella.

Ross: ¿Vas a algún lado? –dijo mientras me veía tomar las toallas.
Tu: Pues sí, voy con John a buscar mis exámenes.

Ross me miró fijamente, como preocupado por algo. Se acercó a mí y me tomó delicadamente por los hombros.

Ross: ¿Sigues tomando esas pastillas?
Tu: Cada día, ¿Por qué?
Ross: No sé… -parecía dudoso-. Te quiero –sonrió.

Pero a mí no me engañó, algo estaba pensando y no quería decírmelo.
De todas maneras le sonreí y le di un beso en los labios.

Me separé de a poco de él y tomé las toallas para ir a tomar una ducha.

El clima había mejorado en los últimos días, parecía menos espeso, menos… encarcelador, por decir algo así. Me tomé la libertad de irme caminando, aunque quedaba a media hora, pero no me importó. Quería tomar aire, caminar por las calles soleadas, tomar un respiro.

Las ganas se me quitaron cuando ya llevaba quince minutos caminando y sentía mis piernas acalambradas. El ejercicio cada vez me cansaba más, era como si ejerciera doble trabajo desde… hace algunos meses.

Llegué a la recepción un poco… demacrada. Tanto que cuando John me llamó unos diez minutos después, se rió de mi cara roja y exhausta.

John: No deberías hacer tanto esfuerzo –rió.
Tu: Valió la pena –mentí mientras entraba a su sala.

Me senté inmediatamente en las sillas frente a su escritorio, él se centro al frente mío y sacó unos sobres de uno de sus cajones del escritorio. Los abrió con cautela y una vez en sus manos se dispuso a leerlos.

John: He estado leyendo tus exámenes las últimas dos semanas y aún no puedo creer lo que leo –comentó en voz baja, como para sí mismo-. Literalmente es imposible pero…

Lo miré un poco confundida pero aludió mi mirada, concentrándose en los papeles una y otra vez. Como analizando lo que debía decirme o como debía interpretarlos.

John: Lo que debes hacer es dejar de tomar las pastillas que te receté lo más antes posible, antes de que sea demasiado tarde –apretó los labios-. O las consecuencias podrían ser… feas y también, controlarte porque podrían ser aún peor. Las posibilidades de que esto salga mal es un 70% te lo digo inmediatamente, tu caso es peligroso. Me han tomado por sorpresa en un momento pero…

Lo miré aún confundida. Parecía nervioso aunque ansioso, preocupado, todo a la vez y parecía marearme con sus palabras no yendo al grano exactamente.

Tu: No lo entiendo… -traté de parecer lo menos cohibida posible.

John: _____(tn), tu pareces estar bien, no tener ningún problema, estás completamente normal, ¿Verdad?
Tu: Sí –asentí.
John: Pero no estás completamente normal, hay algo que te hace diferente en este preciso momento –dijo puntualizándome con su lápiz.

Al ver mi mirada de completa confusión y susto, ya que podría ser la peor enfermedad del mundo, se incorporó en su asiento y meditó antes de decir las palabras que cambiaron parte de mi vida.


John: _____(tn), estás embarazada. 


-Por Telxi-